viernes, 6 de abril de 2007

mi sentir y mi olvido


Hoy conté mis tristezas de nuevo. Me gusta contarlas los días nublados. Las sako de mi alma y las extiendo kon cuidado sobre la cama. Hablo kon ellas, las acaricio, las arropo en mi pecho, las lavo kon mis lágrimas y, horas después, vuelvo a guardarlas dentro de mí. Algunas son muy viejas, sabias y tiernas. otras, más jóvenes, aún mantienen la rebeldía y el orgullo ke les impide desaparecer. Las viejas no duelen… se limitan simplemente a akurrucarse a un lado del corazón, dejando ke el tiempo pase apenas sin moverse, entre suspiros de rutina y lentos parpadeos. Las jóvenes son las ke duelen. Las ke arañan y pelean. Las ke empujan y golpean. Las ke keman las entrañas y ahogan la risa. Las ke matan las ilusiones y alimentan las soledades. Las ke llenan de ausencias las noches y de lágrimas los días. Las ke tienen nombres propios ke los labios no se atreven a pronunciar. Hoy volví a contar mis tristezas y descubrí ke ha muerto una. No pude encontrar la tuya, la ke me arañaba el corazón y me envolvía de nostalgia. La ke traía insomnio a las noches y llenaba de vacío mi vida. Tu tristeza ha muerto en silencio, con un dolor callado y kebradizo, dejando tan solo la huella de unas uñas en una curva del corazón. Ha muerto tu tristeza antes de llegar a vieja.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Sólo puedo decir que me encanta cómo escribes...suena tan sincero. Quizás es sólo mi parecer, pero me gusta.
Insisto, no debes preocuparte, las cosas deben salir bien en algún momento y será en el momento preciso.